“Juanito” quiere ser presidente…
septiembre 13, 2009 at 11:05 pm 1 Comentario
Para dedicarse a la medicina, a la contaduría, a la abogacía,a las transacciones en la bolsa de valores, a la asesoría financiera, al diseño gráfico,a la arquitectura, al diseño de sistemas, etc., se requieren conocimientoe especiales y específicos para ejercer estas y muchas otras profesiones más, donde, especialmente en el área de la salud, el derecho y las finanzas, las vidas de tus clientes dependen de ti.
La paradoja del poder público en México consiste en esperar eficiencia y eficacia de las personas que lo ejercen sin pedir cualificación alguna que asegure su correcto desempeño. No se piden conocimientos especializados, ni solvencia moral, ni experiencia, ni preparación académica, ni antecedentes penales, ni estudios psicométricos, psicológicos o físicos; no se pide que sea libre de adicciones ni que sea libre de lazos que comprometan su credibilidad y trabajo; no se le pide ética; no se piden exámenes de acreditación sobre el entendimiento pleno de las resposibilidades y alcances del servicio público en el cual se va a involucrar, no se piden capacidades ni habilidades desarrolladas para el puesto… no se pide ni siquiera coeficiente intelectual mínimo que excluya a la estupidez como riesgo potencial para el cargo. Todo esto a pesar de que la vida de millones de personas dependen de ti al mismo tiempo.
¿”Juanito” está capacitado para el ejercicio del poder público como delegado? El PAN lo ha defendido tanto, y los demás partidos han expresado el beneplácito por su actitud (sin que el PRD mueva un dedo por la irregularidad cometida mientras el PT amenaza al ¿pobre? hombre) que me alegra que Juanito no quiera ser médico; en una de esas toman San Lázaro aplaudiendo el deseo de Juanito y exigiendo sus derechos para que le otorguen el título. Ponen a pensar a uno si Carstens quiso ser economista… y se lo concedieron.
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1.
la nena | octubre 14, 2009 a las 3:41 pm
Lo más triste de todo esto, es que como ciudadanos la mayoria tampoco tiene la conciencia de exigir que las personas que se proponen par un cargo público tenga las características necesarias para ello, y al momento de ejercer el voto solamente se deja influir por la popularidad del momento del susodicho candidato.
Porque no es solamente si “Juanito” está capacitado para el puesto, sino también, ¿cómo es que la gente votó por él? si ni siquiera puede expresar claramente sus ideas, mucho menos gobernar y dirigir una delegación.